Nostalgia de un pie derecho: Marquinho, la entrevista

En los años noventa, en el tramo final de la que sería una sequía de 18 años sin títulos llegó a Matute un talentoso mediocampista brasilero quien, a punta de goles (qué digo goles, ¡golazos!), logró entrar en el corazón y la memoria del hincha blanquiazul. Estamos hablando de Marcos Dos Santos, más conocido como Marquinho, quien llegó a Alianza en 1995 y luego volvió en 1997 para ser un engranaje importante en el equipo que, así como este 2017, ganaría Apertura y Clausura para coronarse Campeón Nacional. El ex mediocampista grone nos concedió, muy amablemente, unos momentos para conversar sobre su paso por Alianza Lima.

Has jugado en Alianza en tres años distintos (1995, 1997 y 2000), pero eso bastó para quedar impregnado en la memoria del hincha. ¿Qué es para ti Alianza Lima?

Bueno, yo me sentí muy a gusto siempre en Alianza. La exigencia a los jugadores que juegan en Alianza ha sido siempre muy grande y conmigo no ha sido distinto. Yo sabía que ir a Alianza era un reto a cumplir. El año 95 no se pudo y, bueno, el año 97 tuvimos un equipo bastante competitivo y yo era uno de los jugadores que siempre tenía que rendir. Pienso que ha sido un gran orgullo jugar en Alianza, un club en que la gente es muy apasionada y eso hace que uno deba dar el máximo, porque la gente siempre quiere que uno ponga voluntad y ganas. En verdad que salir campeón con Alianza fue un sueño realizado. El jugador que viste esta camiseta debe saber que es muy grande, muy poderosa, muy querida, muy exigente... muy todo. Todo lo que puedes tener dentro del fútbol, Alianza lo tiene en su camiseta.

Tú sueles visitar el Perú, ¿Cómo es tu relación con el hincha cuando visitas el país? (Estuviste en el estadio el año pasado)

Uno se siente parte de la hinchada, lo reconocen en la calle pidiendo una foto, o que vaya al estadio. Para mí es una alegría estar ahí y ser reconocido por el hincha.

Este año se han cumplido 20 años del recordado título de 1997. ¿Cómo fue la previa a ese partido de Talara?

¡Cómo pasa el tiempo! ¡20 años! Ese día fue una locura. Nosotros jugábamos allá y la U jugaba en Pucallpa y estaba cerca en la tabla. Igual, nosotros salimos a ganar y salimos mentalizados en nuestro partido. Ya luego que logramos meter los goles e íbamos 5 a 0, ahí empezamos a escuchar el otro partido, porque también dependíamos de eso. Los resultados salieron como queríamos y después todo fue una fiesta, logramos ser campeones una fecha antes del final. Todo era alegría, estábamos felices. Tardó tanto en llegar, 18 años, pero cuando llegó fue una gran alegría para la gente.

En el recordado partido ante Torino en Talara. (Foto: EPENSA).

Me acuerdo de que, en ese partido de la última fecha, en Matute ante Melgar, metiste un gol y se dio la celebración del trencito. ¿Lo habían planeado o fue espontáneo?

(Risas) No, esa fue una idea mía del momento. Yo siempre intentaba inventar algo para celebrar. Ese fue luego de mi segundo gol de esa tarde, los dos de tiro libre. En ese momento, se me ocurrió decirle a Bazalar para hacer una pirueta, la hicimos y después me puse de rodillas, levanté las manos y se pusieron todos atrás y formamos un trencito. Yo lo tengo en mi casa, en un cuadro bonito. En verdad que fue una celebración para la historia.

Fuente: Peru.com

Ese año, ¿Cómo fue la relación con Jorge Luis Pinto?

Al inicio, fue difícil. Tanto para él como para nosotros. Pero a lo largo del año, nos fuimos dando cuenta que el señor tenía razón: él quería que nosotros hagamos caso a lo que dijera, que teníamos una gran chance de salir campeones. A nosotros nos costó un poco porque era muy rígido: 8 de la mañana, entrenamiento con defensas; a las 8:30, el mediocampo; a las 9 la delantera y 9:30 todos juntos. Fue un cambio un poco difícil para los jugadores. Pero llegó un momento, cuando ganamos el Apertura, en que hicimos una parrilla entre jugadores y nos dijimos que en verdad el profesor tenía razón, teníamos que meter más todavía, tener más ganas para ganar el Clausura y ser campeones nacionales. Nos comprometimos a eso y logramos alcanzar el objetivo.

Hace dos semanas, hemos salido campeones luego de 10 años. Esa vez del 97, el equipo tenía la presión en la espalda de salir campeón tras 18 años. ¿Cómo se sintió esa presión?

Esta ha sido una larga espera, pero yo creo que la presión de aquella época fue mucho mayor. Es que esa era una espera de 18 años y la gente ya no soportaba más. Tanto chisme, tantas cosas que la gente decía. Hasta que llegó el momento. Había gente que, incluso, no había visto nunca a Alianza campeón. Para todos fue una alegría increíble.

Los tiros libres han sido la firma de Marquinho durante su paso por Alianza. Sobre todo a los clásicos rivales, metiendo goles a la U, a Cristal. ¿Cuál es tu secreto para disparar un buen tiro libre?

La determinación y el entrenamiento. Patear nada más no es lo ideal, hay que entrenar mucho y fuerte. Yo entrenaba cada dos días la técnica y eso me daba confianza para tomar la pelota cuando había una falta cerca al área y me salía. Quizá no siempre, pero varias veces me salía y eso fue gracias al entrenamiento.

Por supuesto, son muy recordados los goles que hiciste en Alianza, ¿Cuál es el que tú más recuerdas?

La gente siempre recuerda ese clásico que íbamos perdiendo y que volteamos para ganar 6 a 3. Ese gol de tiro libre (del empate parcial 1 a 1) fue un buen gol. Pero, no sé si te acuerdas del clásico en el mes morado que jugamos en el Nacional y ganamos 1 a 0 (octubre de 1995) con gol mío. No sé si ese fue mejor que el anterior tiro libre, pero sí fue más importante porque fue determinante para ganar el partido.

El gol más recordado por Marquinho: 1 a 0 a la U en el Nacional. Octubre 1995.

Yo me acuerdo de que ese gol fue en un partido muy trabado, muy difícil. La U también tenía buen equipo y el partido estaba muy disputado. Entonces, cobran el tiro libre. No lo pienso dos veces y digo "yo voy a hacer ese gol" y Gustavo Tempone, que también estaba en ese equipo, se acerca y me dice "Viejo, ¿vas tú?". Le respondo "Sí, Gustavo, va a ser gol" con toda la confianza. En eso yo pateo, hago el gol y Gustavo viene y me dice "¡Viejo! ¡Eres lo máximo! ¡Qué golazo!". El viejo Nacional estaba repleto y lo lindo es que atrás estaba el Comando Svr y cuando la pelota entra, veo como toda la gente salta y pensé "No puede ser, eso se va a caer" (risas).

¿Qué compañeros recuerdas de tu paso por Alianza?

Yo recuerdo todos, porque al final uno pasa más tiempo en los entrenamientos y las concentraciones con el grupo que en su casa. Recuerdo, sobre todo, a los extranjeros como Tempone, Bujica, Marulanda, Sozzani. Tengo buen recuerdo de todos mis compañeros.

Una última pregunta, ¿Has podido ver algo de este Alianza 2017? ¿Qué te ha parecido?

He intentado seguirlo y ver algunos partidos por internet este año. Pero creo que Alianza ha hecho lo necesario para salir campeón. De repente no ha sido como otras veces que jugaba bien y a la gente le encantaba ese juego, pero lo importante es que Alianza tenía que salir campeón. 10 años había sido mucho tiempo; ni los jugadores, ni la hinchada quería eso. Eso sí, vi el último partido frente a Comerciantes Unidos y me gustó ese segundo tiempo y pienso que, jugando así, Alianza va a ser siempre un equipo que pelee el título.


Luego de la entrevista, nos despedimos y Marquinho paso a compartir un momento de confraternidad con los amigos peruanos con los que venía de jugar una pichanga. Y miren las coincidencias: él metió un gol y el partido terminó 6 a 3.

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